Ubuntu, la pesada sorpresa que desafía a windows 11

El sistema operativo de Canonical se revela como más rápido y estable que el líder del mercado, desatando un debate sobre el diseño de Windows 11.

Un análisis contundente: ubuntu supera a windows en rendimiento

Un análisis contundente: ubuntu supera a windows en rendimiento

La comunidad de Linux lleva tiempo señalando a Ubuntu como una distribución “inflada”, pero una comparativa exhaustiva realizada por Dibakar Ghosh de How-To Geek arroja resultados sorprendentes. La distro de Canonical no solo no es tan pesada como se suele creer, sino que en condiciones reales de uso –y en pruebas controladas– supera a Windows 11 en velocidad, eficiencia y estabilidad.

El estudio, que utilizó una máquina potente con Windows instalado directamente sobre el hardware, revela una diferencia significativa. Ubuntu consumía un 7% de la CPU con los sistemas recién arrancados, mientras que Windows 11 llegaba al 54%. En memoria RAM, la diferencia era aún más marcada: Ubuntu requería 2,2 GB en reposo, frente a los 3,6 GB de Windows. Y el espacio de almacenamiento: una instalación limpia de Ubuntu ocupaba 7,2 GB, comparado con los 28,2 GB que exige Windows 11. Pero lo realmente llamativo es el tiempo de arranque: Ubuntu se pone en marcha de inmediato, mientras que Windows necesita entre dos y tres minutos adicionales para estabilizarse y ofrecer una experiencia fluida. Esto pone de manifiesto un problema de diseño en Windows 11, no una limitación de recursos.

Para entender por qué Ubuntu ha ganado esta reputación de “pesada”, Ghosh desglosa tres factores clave. En primer lugar, el entorno de escritorio GNOME, el más completo visualmente y el más cómodo para usuarios que migran desde Windows o macOS, también es el que más recursos demanda dentro del ecosistema de Linux. En segundo lugar, la política de compatibilidad de hardware de Ubuntu, diseñada para funcionar en la mayor cantidad posible de equipos sin necesidad de configuraciones adicionales, añade peso a la instalación base. Y, por último, la apuesta por los paquetes Snap, un formato de aplicación contenedorizado que, si bien ofrece seguridad y portabilidad, ocupa más espacio en disco y tarda más en cargarse que los formatos tradicionales.

Sin embargo, la realidad es que Ubuntu es una opción popular entre los recién llegados a Linux, pero cuestionada por aquellos que priorizan la eficiencia. Para usuarios con hardware limitado, existen alternativas ligeras como Linux Mint, Xubuntu o Lubuntu, que están diseñadas específicamente para ofrecer un rendimiento óptimo con menos recursos. La batalla no es entre Ubuntu y Windows, sino entre Ubuntu y la capacidad de Windows para optimizar su propio consumo.

Ghosh concluye que “es hora de Windows 12”, una propuesta que resuena con fuerza en la comunidad tecnológica. La evidencia es clara: Ubuntu, a pesar de sus limitaciones inherentes, desafía la percepción de ser una distribución excesivamente exigente y demuestra, en términos de rendimiento, que Windows 11 aún tiene mucho camino por recorrer.