Tensión en oriente medio: bolsa se tambalea tras ataques a irán

Las bolsas de Oriente Medio se abrieron este domingo bajo una sombra de incertidumbre, con la guerra en la región como principal motor de la caída de los mercados. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, seguidos de una represalia iraní contra varios países árabes, han provocado una venta generalizada de activos, aunque el sector energético ha resistido mejor.

Aramco lidera la resistencia, mientras kuwait suspende la negociación

Aramco lidera la resistencia, mientras kuwait suspende la negociación

El índice TASI de la Bolsa de Ryad (Tadawul) se desplomó inicialmente hasta perder un 5%, aunque logró estabilizarse parcialmente. En Dubái, el índice Dubai Financial Market retrocedió casi un 2% tras los ataques a los principales aeropuertos del emirato. La Bolsa de Kuwait suspendió la negociación ante «circunstancias excepcionales», mientras que la de Doha permaneció cerrada festivo.

La atención de los inversores se centra en los precios del petróleo y el gas. El cierre del Estrecho de Ormuz, una vía vital para el 30% de las exportaciones de hidrocarburos mundiales, representa un riesgo significativo. El bróker IG anticipa un repunte del 6% en el precio del West Texas Intermediate (WTI) tras los ataques del sábado. Las plataformas de futuros de CBOE y CME comenzarán a reflejar la reacción de los operadores a partir de la noche del domingo.

A pesar de las conversaciones en Omán entre Irán y Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní, los precios del crudo habían estado subiendo en los días previos. Sin embargo, la escalada militar ha desplazado la atención, generando una incertidumbre palpable en los mercados. La cifra habla por sí sola: la volatilidad se ha disparado, reflejo de la fragilidad de la paz en la región.

La noticia de los ataques y la respuesta de Irán no solo impacta en los mercados financieros, sino que también plantea interrogantes sobre la estabilidad geopolítica de Oriente Medio y sus consecuencias a largo plazo para el suministro energético mundial. La respuesta de los mercados será un barómetro de la confianza de los inversores ante un escenario de creciente inestabilidad.