Tensión en el golfo pérsico: irán amenaza con cerrar el estrecho de ormuz, wall street tiembla
El Ayatolá Mojtaba Jamenei, nuevo líder supremo de Irán, ha escalado la tensión al anunciar que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado como presión sobre Estados Unidos. La declaración, pronunciada en su primer mensaje tras asumir el cargo, se produce en un contexto de creciente incertidumbre económica y un fuerte repunte del precio del petróleo.

La economía global se tambalea ante la escalada geopolítica
La amenaza iraní ha provocado una caída pronunciada en los mercados financieros. El S&P 500 cerró con pérdidas del 0,91%, mientras que el Dow Jones Industrial Average se desplomó 1,21%, acumulando 567 puntos de descenso. El Nasdaq también registró una caída del 0,9%.
La guerra en Medio Oriente ha generado la mayor disrupción en la historia de los mercados petroleros, afectando al 7,5% del suministro mundial. Irak suspendió la actividad de su terminal petrolera tras ataques a dos petroleros. Omán evacuó un centro de exportación clave. Irán, por su parte, ha lanzado ataques contra objetivos en Dubái y Kuwait.
El aumento del precio del petróleo, que brevemente superó los 100 dólares por barril, refleja el temor a una prolongada turbulencia en los mercados energéticos y una posible reactivación de la inflación. El crudo estadounidense de referencia sube a 91,77 dólares por barril.
La noticia se suma a una serie de eventos que han sacudido la región, incluyendo los recientes ataques a infraestructuras petroleras en la zona. La Agencia Internacional de Energía advierte que estos incidentes podrían tener consecuencias duraderas para el suministro global. El impacto en la inflación y el crecimiento económico es, por ahora, un factor de incertidumbre.
La estrategia de presión de Teherán, combinada con la respuesta de los mercados, plantea serias interrogantes sobre el futuro de la estabilidad energética y las relaciones geopolíticas en Medio Oriente. La cifra habla por sí sola: el precio del petróleo ha subido más del 12% en el último mes.
El mensaje de venganza del Ayatolá Jamenei, prometiendo responder “la sangre de nuestros mártires”, no deja lugar a dudas sobre la determinación del nuevo líder iraní. Pero hay un detalle: la economía global no puede permitirse el lujo de una escalada aún mayor.
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