Stroustrup: la complejidad es la nueva base de la programación
El creador de C++, Bjarne Stroustrup, ha vuelto a desatar el debate sobre los lenguajes de programación, ofreciendo una perspectiva contundente que desafía la tendencia actual hacia la simplificación.
El arte de la complejidad: un imperativo técnico
Stroustrup argumenta que, a pesar del auge de herramientas y bibliotecas que prometen una programación ‘fácil’, la complejidad sigue siendo un elemento intrínseco y, de hecho, necesario en el desarrollo de software de alta calidad. Con la explosión de la inteligencia artificial y las capacidades de las bibliotecas modernas, la velocidad de desarrollo ha aumentado, pero a costa de una mayor complejidad subyacente. El científico de la computación danés enfatiza que este incremento de complejidad no es un problema, sino una característica inherente a los sistemas que realmente importan.
“Lo que realmente importa es el nivel de control que se requiere en la programación”, explica Stroustrup. “Y eso, en la ingeniería de software, se traduce en una división fundamental: programadores que no escriben ni una sola línea de código, y aquellos que buscan un control granular y una capacidad de optimización que solo se logra con lenguajes más complejos.”
La visión de Stroustrup es radical. Según él, la simplificación extrema, impulsada por lenguajes diseñados para la facilidad de uso, acaba generando una dependencia excesiva de bibliotecas externas y entornos de desarrollo pesados, lo que, paradójicamente, introduce una nueva forma de complejidad. “Los lenguajes modernos, con su énfasis en la facilidad, son en realidad más complejos que los sistemas que intentan reemplazar”, sentencia. Es una postura que, sin duda, genera controversia, pero que, según sus seguidores, refleja una profunda comprensión de los fundamentos de la programación.

“Solo hay dos tipos de lenguajes”
En declaraciones recientes, Stroustrup ha lanzado una afirmación provocadora: “Solo hay dos tipos de lenguajes de programación: aquellos de los que la gente se queja y aquellos que nadie usa”. Esta frase, que ha resonado en la comunidad, invita a la reflexión sobre la dinámica del mercado y las preferencias de los desarrolladores. C++ no es el lenguaje más popular, ni el más utilizado en términos de número de desarrolladores, pero sigue siendo percibido como de “alta complejidad” y esencial para sistemas a gran escala, donde la confiabilidad y la estabilidad son primordiales.
Stroustrup rechaza la idea de que la simplicidad siempre es sinónimo de eficiencia.
