Semiconductores: la locura de la ia dispara una racha histórica
El sector de semiconductores se prepara para batir un récord sin precedentes. Una racha de ganancias diarias que se acerca a la más larga de la historia, impulsada por una demanda explosiva de chips, alimentada por la fiebre de la inteligencia artificial.
Un ascenso vertiginoso, liderado por nvidia
La Bolsa de Filadelfia registra un impresionante sube del 1,9% en el índice de semiconductores, con la posibilidad de alcanzar su decimosexta sesión consecutiva en positivo desde 1994. Un crecimiento del 37% en abril, que amenaza con superar con creces la subida de febrero de 2000. Lo que empezó con ChatGPT, esa herramienta que desató la locura de la IA, se ha convertido en un motor de crecimiento incesante.
Las grandes corporaciones están apostando a lo grande por la infraestructura necesaria para esta nueva era. Inversiones multimillonarias que se traducen directamente en un aumento exponencial de la demanda de chips. Mark Grant, estratega global de Alliance Global Partners, lo tiene claro: «Existe una demanda enorme gracias a la inteligencia artificial y creo que la fuerte inversión en IA continuará en el futuro».
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Nvidia: el gigante que se lleva el premio
Y en esta carrera, Nvidia, el fabricante de chips, se ha erigido como el claro líder. Su capitalización de mercado se aproxima a los 5 billones de dólares, un salto astronómico superior al 1200% en los últimos cinco años. Otros pesos pesados, como Broadcom, Micron Technology y Advanced Micro Devices, han multiplicado su valor en más de un 250% en el mismo periodo. Un triplicado del índice general de chips, duplicando la subida del Nasdaq 100.
Pero no todo es color de rosa. Intel, a pesar de sus esfuerzos por reinventarse, ha sufrido un respiro ante este torbellino de innovación. La empresa se apoya ahora en Google para recuperar el control de los centros de datos, una batalla crucial para su supervivencia. La apuesta por la ambición, con la inteligencia artificial como protagonista, parece ser la clave del éxito. Y esa ambición, por ahora, parece estar dando sus frutos.