Samsung revierte la estrategia ultraligera: el a57 desafía al s25 edge
El mantra de Mahoma y la montaña ha llegado a Samsung. Tras años de ofrecer teléfonos delgados y caros como el Galaxy S25 Edge y el iPhone Air, la compañía surcoreana ha decidido apostar por un formato más accesible y, sorprendentemente, compacto para su gama media.

El a57, la nueva arma de samsung
Después de semanas con el Samsung Galaxy A57 en mis manos, puedo afirmar que este dispositivo ha sorprendido. Más allá de un aumento en el rendimiento y un precio más asequible, lo que realmente llama la atención es su perfil increíblemente delgado: solo 6,9 mm de grosor y un peso de apenas 179 gramos. Es un móvil que se siente ligero, casi una pluma en la mano, a pesar de contar con una pantalla de 6,7 pulgadas, un estándar en el mercado actual.
La evolución ha sido gradual, y notable. Hace tan solo dos años, el Galaxy A55 ya representaba un avance en cuanto a tamaño, con 8,2 mm de grosor y 213 gramos. El Galaxy A56, el año pasado, redujo ese grosor a 7,4 mm y el peso a 198 gramos. Pero el A57 lleva esa tendencia a un nuevo nivel, demostrando que no es necesario sacrificar la portabilidad para ofrecer un rendimiento superior.
Y no solo eso. Samsung ha optado por un cambio de diseño discreto, que no fuerza al consumidor a buscar un argumento de compra. La estrategia es sutil, pero efectiva: ofrecer una alternativa atractiva sin renunciar a las características que los usuarios esperan de un smartphone de gama media.
En comparación con el Galaxy S25 Edge (5,8mm, 163g) o el iPhone Air (5,6mm y 165 g), el A57 se sitúa en una liga diferente, pero con un precio que parte de los 529 euros, en contraposición a los más de 1.000 euros de los primeros ultraligeros. Además, el A57 cuenta con una batería de 5.000 mAh y carga rápida de 45W, superando a la de los modelos más caros, que rondan los 3.900 mAh y 25W. Es una diferencia notable y un punto a favor para el A57.
Samsung ha logrado un equilibrio perfecto: ha mantenido la promesa de un dispositivo ligero y compacto, pero sin comprometer la capacidad de la batería ni la velocidad de carga. Un movimiento audaz que demuestra que la innovación no siempre significa ser el más caro, sino encontrar la mejor solución para el usuario.
