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Rammageddon: el gaming se cambia y el precio se dispara

La construcción de PCs para gaming se ha convertido en un lujo inalcanzable para muchos. La escasez de memoria RAM y almacenamiento SSD ha disparado los precios, transformando el hobby en una inversión prohibitiva.

El ssd, nuevo rey del gaming

Los jugadores ya no se preocupan tanto por la capacidad bruta de la RAM. El factor determinante es ahora el almacenamiento: los SSD, especialmente los de 1 Terabyte o superior, son imprescindibles. Los títulos actuales, con tamaños que superan los 100 GB, exigen una capacidad considerable para evitar la constante necesidad de desinstalar juegos.

Lexar, entre otros fabricantes, registra un rechazo masivo de configuraciones con menos de 1 TB. La realidad es que 1 TB se ha consolidado como la nueva norma, un umbral psicológico que los usuarios están dispuestos a superar antes que comprometerse con discos de 512 GB.

Pero la cosa no acaba ahí. La velocidad de los SSD, y particularmente los NVMe, ha revolucionado la experiencia de juego. Los tiempos de carga se reducen drásticamente, el sistema operativo arranca en fracciones de segundo y la fluidez general del sistema mejora notablemente. Invertir en un SSD rápido es ahora una prioridad, incluso a costa de reducir la cantidad de RAM.

La memoria RAM, sin embargo, sigue siendo relevante. 16 GB son suficientes para la mayoría de los juegos actuales, pero su impacto se reduce una vez que se alcanza esa cantidad. Ya no es el ‘oro tecnológico’ que muchos creían.

La crisis profunda: ¿hasta 2030?

La crisis profunda: ¿hasta 2030?

El CEO de Phison, K.S. Pua, ha advertido sobre una crisis de memoria DRAM y NAND que no es un simple revés temporal. La industria se enfrenta a un cambio de paradigma: los fabricantes exigen pagos por adelantado de tres años para asegurar su lugar en las fábricas, creando un terreno hostil donde la capacidad económica es el principal filtro. La demanda de memoria por parte de los centros de datos, impulsada por la inteligencia artificial, se disparará a niveles históricos hasta 2030.

La escasez se debe, en parte, a la pérdida de control de las marcas tecnológicas frente a la capacidad de inversión de los gigantes. La IA, aunque no es la única culpable, agrava la situación, exigiendo cantidades masivas de memoria para sus complejos procesos.

A pesar de la crisis, los componentes clave para construir un PC -RAM y SSD- son ahora más baratos que nunca. Pero no todo es capacidad. La velocidad del almacenamiento sigue siendo crucial. Y, de momento, el precio de la RAM y los SSD se mantienen elevados.