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Qualcomm y openai: la ia amenaza con redefinir el futuro de los smartphones

El gigante de los semiconductores, Qualcomm, se enfrenta a una inesperada tormenta tras las filtraciones de un posible acuerdo con OpenAI. Un rumor, alimentado por el analista Ming-Chi Kuo, ha desatado un terremoto en la bolsa.

Un pacto silencioso que sacude las bases

Un pacto silencioso que sacude las bases

Kuo, un experto respetado en el sector, asegura que OpenAI y Qualcomm, junto con MediaTek, están desarrollando procesadores específicos para smartphones. Lo más sorprendente es la participación de Luxshare, que actuaría como socio exclusivo en el codiseño y fabricación del sistema. Un movimiento que, de confirmarse, podría cambiar radicalmente el panorama competitivo.

Las consecuencias se han dejado sentir inmediatamente. Las acciones de Qualcomm han experimentado un salto del 8,2%, mientras que Luxshare se ha beneficiado con un alza del 10% en la bolsa de Shenzhen. Sin embargo, la noticia ha tenido un efecto negativo en Apple, que ha visto caer sus acciones un preocupante 2,2% en Nueva York.

Pero la historia no termina ahí. Kuo pronostica una producción en masa a partir de 2028, aunque las especificaciones finales y la selección de proveedores se esperan para finales de 2026 o principios de 2027. Un horizonte temporal que, para muchos, parece lejano, aunque las implicaciones son innegables.

La realidad es que Qualcomm atraviesa un momento delicado. Sus acciones han sufrido un descenso del 7% en 2026, situándola como la peor performance dentro del índice de semiconductores de Filadelfia. El problema reside en la creciente demanda de memoria, impulsada por el auge de los centros de datos de inteligencia artificial, lo que ha provocado escasez y un aumento de los precios.

A pesar de los desafíos, la compañía tiene una última oportunidad para recuperar la confianza de los inversores. Sus resultados del segundo trimestre, que se publicarán el próximo miércoles, serán cruciales. Y, por cierto, Qualcomm y NEURA Robotics están trabajando en el cerebro de los robots cognitivos del futuro, una apuesta que, quizás, podría ser la salvación.