Ps3: ¿actualizas tu consola o la dejas como reliquia?
Diecinueve años después
de su lanzamiento, la PlayStation 3 sigue siendo relevante, aunque Sony la haya relegado al olvido. Una actualización reciente podría ser vital para seguir disfrutando de tus películas en Blu-ray.
¿Por qué una actualización para una consola abandonada?
La respuesta es sencilla: seguridad. Sony ha publicado un parche para renovar la clave de encriptación de los discos Blu-ray. Sin esta actualización, la reproducción de estas películas podría verse comprometida. La compañía, tras años de silencio, se ve obligada a mantener viva la consola para asegurar la experiencia del usuario, aunque sea una experiencia de hace dos décadas.
Pero la actualización no es para todos. Aquellos que hayan realizado un jailbreak en su PS3, abriendo la puerta a la instalación de software no autorizado, podrían perder esa capacidad al aplicar la actualización. Un recordatorio de que la Tecnología, incluso la más antigua, puede tener sus consecuencias inesperadas.
La última versión del firmware, la 4.3, se puede descargar desde la web de PlayStation y aplicarse a través de un pendrive formateado en FAT32. La actualización también se puede realizar sin conexión, simplemente descargando el firmware y siguiendo las instrucciones. Si aún conservas una PS3, esta actualización es una tarea sencilla que garantiza, al menos por ahora, la compatibilidad con el formato Blu-ray.
Y hablando de formatos obsoletos, la situación de la PS5 con el 3D es, como mínimo, exasperante. Sony, capaz de ofrecer una experiencia 3D brillante en la pantalla del PS VR2, se niega a integrar esta función en su consola de última generación. Un ejemplo más de cómo la industria a veces prioriza la rentabilidad sobre la satisfacción del usuario. La PS3, con sus 19 años, sigue siendo una consola con potencial, y su actualización nos recuerda que la obsolescencia programada es un concepto que trasciende la simple Tecnología.
La PS3 sigue existiendo, no por elección de Sony, sino por necesidad. Y es que, a veces, las cosas más antiguas pueden tener una utilidad que las últimas no pueden ofrecer.
