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Palantir desata la polémica con manifiesto de 22 puntos: un nuevo orden mundial tecnocrático

La tecnológica Palantir Technologies ha escandalizado el debate público al presentar un manifiesto de 22 puntos, una declaración audaz que, según el CEO Alex Karp, esboza la hoja de ruta para una reestructuración radical del orden mundial. Un texto que ha sido calificado por expertos como ‘tecnofascista’ y que plantea interrogantes inquietantes sobre el futuro de la democracia y la seguridad.

El manifiesto, publicado en las redes sociales de la empresa, se basa en el libro ‘La República Tecnológica’ de Karp y Nicholas Zamiska, y aboga por medidas controvertidas como el restablecimiento del servicio militar obligatorio, el despliegue de armas dotadas de inteligencia artificial y la promoción de un ‘poder duro’ para la gestión global. Karp argumenta que Silicon Valley tiene una ‘deuda moral’ con Estados Unidos, país que vio nacer su imperio tecnológico, y que la élite ingenieril debe asumir un papel activo en la ‘defensa de la nación’.

Puntos clave del manifiesto: un visionario o un amenaza?

El documento, que ya ha generado una ola de críticas, plantea una visión pesimista del futuro, donde las culturas ‘disfuncionales’ deben ser sometidas a un control férreo. Se cuestiona la ‘tiranía de las aplicaciones’ – un guiño a la omnipresencia de los smartphones – y se defiende la necesidad de invertir en software como herramienta de poder. Un punto especialmente alarmante es la predicción de que Anthropic, competidor de Palantir, desbancará a la empresa en el mercado de la inteligencia artificial.

Pero el manifiesto no solo ha desatado controversia en el ámbito público, sino también dentro de la propia Palantir. Testimonios de empleados y ex empleados, recogidos por Wired, revelan un ambiente de creciente malestar interno, exacerbado por el segundo mandato de Donald Trump y el aumento de los contratos de la compañía con organismos de seguridad y defensa. La empresa, que opera en el ámbito del análisis de datos con clientes en todo el mundo – desde gobiernos hasta ejércitos – se encuentra ahora en el epicentro de un debate sobre los límites éticos de la Tecnología y su impacto en la sociedad.

Reacciones contundentes:

Reacciones contundentes: 'tecnofascismo' y descontento interno

El economista Yanis Varoufakis ha denunciado el manifiesto como ‘tecnocrático’, ‘autoritario’ y ligado a los intereses del poder corporativo y militar estadounidense. El manifiesto, según Varoufakis, representa una amenaza para la libertad y la democracia, al buscar imponer un ‘orden mundial’ basado en la Tecnología y el control. El inversor de ‘La Gran Apuesta’, Peter Thiel, también ha sido criticado por su apoyo a las ideas expresadas en el documento.

La creciente tensión interna en Palantir, combinada con la controversia mediática, plantea interrogantes sobre el futuro de la empresa y su papel en el mundo. La compañía, que ha sido fundamental en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada, se enfrenta ahora a la posibilidad de ser vista como un agente de una agenda política más amplia. Y, como señala el propio Karp, la cuestión central no es si se construirán armas de IA, sino quién las construirá y con qué propósito. Un ejercicio de control que, en última instancia, podría redefinir el equilibrio de poder global.