Millones en juego: un satélite abandonado y un magnate que no olvida

Un proyecto ambicioso de una flota de satélites australiana, que prometía revolucionar las comunicaciones, naufragó en la década de 2010, víctima de una financiación abruptamente retirada y la controvertida figura de su director ejecutivo.

La promesa frustrada de newsat

La promesa frustrada de newsat

Una pequeña empresa, impulsada por el visionario Adrian Ballintine, intentó desafiar al status quo espacial australiano. Sin embargo, la falta de confianza de los prestamistas, quienes cuestionaron la gestión del ejecutivo, truncó la aventura antes de que pudiera despegue. La historia, que ahora resurge con fuerza, involucra una disputa legal que podría alcanzar los mil millones de dólares.

Más de una década después, el magnate singapurense Ching Chiat Kwong, quien apostó 100 millones de dólares por NewSat Ltd., no ha aceptado el fracaso. Ahora, el Tribunal Supremo de Victoria se enfrenta a una demanda masiva contra los bancos Societe Generale, Credit Suisse (ahora UBS Group AG) y Standard Chartered Plc, así como contra las aseguradoras Export-Import Bank de Estados Unidos y Coface de Francia.

La acusación central es que estos prestamistas, motivados por una serie de circunstancias, impidieron que NewSat pudiera pagar a los contratistas encargados de construir y lanzar el satélite, perdiendo así la oportunidad de generar beneficios. La cuantía exacta de las pérdidas sigue siendo objeto de debate, aunque el demandante, Ching, estima que la reclamación podría ascender a mil millones de dólares, considerando la pérdida de la oportunidad de lanzar los satélites originales y futuros.

Pero la trama se complica aún más con la intervención del entonces ministro Emmanuel Macron, quien, según Ching, respaldó la financiación del proyecto a través de Coface.