Microsoft se desvanece: LibreOffice desafía el modelo de suscripción de Office

La cuenta atrás para el fin del soporte de Office 2021 ha comenzado. El 13 de octubre de 2026, Microsoft dejará de ofrecer actualizaciones a esta versión, obligando a los usuarios a migrar a Office LTSC 2024 o a una suscripción de Microsoft 365. Un cambio que ha desatado una ola de críticas, especialmente por parte de LibreOffice.

La fundación española defiende su modelo de código abierto

La Documentación Libre (TDF) argumenta que la diferencia entre las opciones de Microsoft es, en esencia, una estrategia de control. Mientras la compañía de Redmond ofrece una licencia perpetua que, inevitablemente, se vuelve obsoleta tras varios años, LibreOffice se mantiene firme en su filosofía: software gratuito, sin fechas de caducidad impuestas. La alternativa, según TDF, funciona de forma similar a una suscripción perpetua; el usuario paga una vez y, a la larga, debe recurrir a nuevas versiones o a Microsoft 365 para mantener la protección y el soporte técnico.

Pero la controversia no termina ahí. LibreOffice también pone el foco en los formatos de archivo. La dependencia de Office en OOXML, un estándar propietario, genera una vulnerabilidad: a medida que el tiempo pasa, el acceso a los documentos se vuelve cada vez más dependiente del software de Microsoft. En contraste, LibreOffice apuesta por ODF (Open Document Format), un estándar abierto que garantiza la compatibilidad a largo plazo y evita la dependencia de un único proveedor.

La nube: una amenaza para la autonomía del usuario

La nube: una amenaza para la autonomía del usuario

La fundación no solo critica la estrategia de Microsoft, sino que también advierte sobre las implicaciones de la creciente apuesta por los servicios en la nube. “Los plazos de finalización del soporte se utilizan cada vez más para trasladar a los usuarios desde las instalaciones locales hacia los servicios en la nube”, señala la TDF. “Esa transición no es neutral. Cambia dónde se almacenan los documentos, qué jurisdicción los regula, quién puede verse obligado a revelar su contenido y si es posible seguir trabajando cuando no hay conexión a Internet”. La organización defiende la libertad de elección, subrayando que LibreOffice funciona de forma local en Windows, macOS y GNU/Linux, y que también puede ser utilizado a través de soluciones en línea basadas en LibreOffice Technology, ofreciendo una alternativa al modelo de suscripción.

La decisión de Microsoft, por tanto, no es solo una cuestión técnica, sino también una batalla por el control de la información y la autonomía del usuario. La TDF invita a los usuarios de Office a reflexionar sobre si realmente desean depender de las decisiones de un único proveedor para garantizar la accesibilidad de sus documentos en el futuro. Migrar a LibreOffice, argumentan, es recuperar el control sobre el software y los archivos, asegurando una alternativa viable y, sobre todo, libre.