La ia 'libera' empleos. ¿y quién paga el pato?

Las grandes tecnológicas prometen un futuro laboral más ligero gracias a la inteligencia artificial, pero la realidad es bien distinta: una ola de despidos arrasa Silicon Valley, disfrazada de 'reestructuración' para financiar la carrera armamentista por la IA generativa. La promesa de menos trabajo para todos se está traduciendo, para muchos, en la pérdida abrupta de su empleo.

Meta, oracle, block: el ajuste de cuentas de las 'ganadoras'

La semana pasada, Meta recortó cientos de puestos de trabajo. Oracle, por su parte, contempla miles de despidos para hacer frente a los costes de sus centros de datos. Atlassian, Block. la lista se alarga. Los datos de Challenger, Gray & Christmas son escalofriantes: desde 2023, casi 92.000 empleos en empresas estadounidenses se han esfumado, atribuidos a la IA, con una aceleración notable en 2025. Pero la IA no es la única culpable, ni siquiera la principal. Se trata de una estrategia corporativa, un atajo para justificar recortes de personal y redirigir fondos hacia la IA, con la esperanza de obtener un retorno en el futuro.

Lo que nadie cuenta es la paradoja: mientras los jefes de tecnología aseguran que la IA nos hará trabajar menos, sus empresas están despidiendo a miles. No se trata de que las máquinas hayan alcanzado un nivel de sofisticación tal que puedan sustituir a los trabajadores de oficina, sino de que las empresas están reorientando sus inversiones en una apuesta arriesgada por la IA generativa.

La precariedad se normaliza: el auge de los

La precariedad se normaliza: el auge de los 'freelancers'

La tendencia a la contratación de trabajadores temporales y autónomos, latente desde hace décadas, se ha acelerado. Recordemos el caso de Microsoft en los años 90, que recurrió a empleados temporales en roles de 'empleados permanentes temporales', una estratagema que terminó en una costosa demanda. Hoy, Google, según informes del New York Times, tiene más trabajadores temporales que empleados a tiempo completo. La pandemia y el auge del trabajo remoto han contribuido a esta normalización de la precariedad, con empresas como Uber, Amazon y Meta utilizando mano de obra eventual para tareas ingratas como la moderación de contenido o la entrega de paquetes.

La realidad es cruda: las empresas contratan más trabajadores autónomos y menos empleados a tiempo completo porque les resulta más rentable. Maureen Wiley Clough, presentadora del podcast 'It Gets Late Early', lo expresa con contundencia: “Están tratando de engañarnos diciendo lo genial y maravilloso que es el empleo flexible, cómo todos podemos ser nuestros propios jefes. La realidad es que las empresas están contratando más contratistas y menos empleados a tiempo completo porque les genera más dinero”.

De los beneficios a la incertidumbre: el fin de la era dorada

De los beneficios a la incertidumbre: el fin de la era dorada

Aquellos que disfrutaron de la era dorada de Silicon Valley –generosas bajas parentales, altos salarios, opciones sobre acciones, comidas gratis– ven cómo su realidad se desmorona. Los despidos, la reestructuración y el auge de los contratistas están erosionando la lealtad entre empleados y empleadores y creando una 'energía más masculina', según palabras de Mark Zuckerberg.

Un exempleado de Microsoft, despedido y recontratado en un puesto de menor rango con un salario drásticamente inferior, lo resume así: “Mi moral ha sufrido un golpe enorme”. El ciclo es implacable: despidos, reestructuración y la promesa de recontratación en roles menos atractivos, a menudo como contratistas. El titular de Revelio Labs lo confirma: el 40% de los trabajadores de cuello blanco aceptaron recortes salariales de más del 10% en 2025, una señal de la desesperación que se extiende por la fuerza laboral.

La apuesta por la IA, si no se gestiona con responsabilidad, amenaza con desestabilizar el contrato social entre trabajadores y empresas, creando una sociedad donde la seguridad laboral es un lujo reservado para unos pocos privilegiados. La promesa de un futuro laboral más ligero, impulsado por la IA, se desvanece ante la cruda realidad de una fuerza laboral cada vez más precaria y vulnerable.

n