La estafa del 'hilo invisible' se cuela en cajeros adespierta, un engaño sencillo pero efectivo
La era digital no ha significado el fin de fraudes en cajeros automáticos, ya que millones de personas siguen utilizando estos dispositivos con frecuencia para realizar transacciones. De hecho, según datos del Banco de España, el uso de tarjetas de débito y crédito sigue siendo habitual en nuestro país, pese al auge de los pagos digitales.

Estafa del 'hilo invisible': un engaño sencillo pero efectivo
En las últimas semanas, una técnica de fraude llamada 'estafa del hilo invisible' ha ganado popularidad. Su éxito radica en la simplicidad y coordinación entre los estafadores. Todo comienza antes de que el usuario llegue al cajero, cuando los delincuentes manipulan la ranura de entrada de la tarjeta con un hilo de nylon prácticamente imperceptible.
Este método permite que el cajero lea la tarjeta con normalidad, lo que hace que la operación parezca desarrollarse sin problemas. Sin embargo, cuando llega el momento de devolver la tarjeta, queda retenida.
Es entonces cuando entra en juego la segunda parte del engaño. Ante lo que parece un fallo técnico, una persona se acerca ofreciendo ayuda. Recomienda repetir la operación o introducir de nuevo el PIN con el objetivo de observar la clave, mientras el cajero sigue sin devolver la tarjeta.
El paso final llega cuando la víctima, convencida de que su tarjeta ha quedado bloqueada, decide marcharse para buscar asistencia. En ese momento, el estafador retira el hilo y recupera la tarjeta, ya con el PIN en su poder, lo que le permite retirar dinero sin obstáculos.
Para evitar caer en este tipo de fraude, es fundamental prestar atención a ciertos detalles antes de utilizar un cajero. Es recomendable revisar que la ranura de la tarjeta no presente anomalías, evitar dispositivos que ofrezcan resistencia y desconfiar de cualquier comportamiento extraño en el entorno.
Si la tarjeta no entra con normalidad, es mejor no utilizar ese cajero. También es fundamental cubrir el teclado al introducir el PIN y, siempre que sea posible, optar por el sistema contactless. En caso de que la tarjeta quede retenida, no se debe abandonar el lugar.
Lo más seguro es contactar directamente con la entidad bancaria o solicitar ayuda sin perder de vista el cajero. Actuar con rapidez puede evitar que el fraude se complete.