Em&e se retracta de la fusión con indra ante presiones de la sepi
La operación, que prometía consolidar a dos gigantes tecnológicos españoles, se desmorona. Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), primer accionista privado de Indra, ha dado marcha atrás a la fusión, citando la falta de condiciones favorables y el deseo de proteger los intereses de la empresa.

La sepi, clave en la decisión de escribano
La decisión de EM&E, anunciada en un comunicado, llega tras las presiones de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que había señalado la existencia de un conflicto de interés que debía resolverse.
El consejo de administración de Indra, reunido esta tarde, ha confirmado la conclusión del análisis de la operación tras recibir la notificación formal de la retirada de EM&E. “A la vista de la Información Relevante publicada por la SEPI el pasado 18 de marzo de 2026, desde EM&E consideramos que no se dan actualmente las circunstancias que permitan una potencial operación entre Indra Group y Escribano Mechanical and Engineering, por lo que EM&E se retira de la operación”, reza el comunicado.
La empresa familiar de los Escribano, según fuentes internas, ha tomado esta medida para evitar cualquier riesgo que pudiera afectar al proyecto de crecimiento de Indra, liderado por su presidente, Ángel Escribano. Escribano, como primer accionista privado, prioriza ahora la consolidación del actor en el sector de la defensa.
“Esta decisión responde a la voluntad de preservar los intereses de la cotizada por encima de la propia operación y proteger su ambicioso proyecto de crecimiento en el sector de la defensa”, subraya el comunicado. La integración, aunque inicialmente vista como un potencial acelerador, no cumple con las expectativas actuales.
La retirada de EM&E reafirma el compromiso de la empresa con Indra, pero con una nueva estrategia que prioriza la solidez de su proyecto empresarial bajo el liderazgo de Ángel Escribano.
La decisión de Escribano no es una sorpresa, dado el historial de la SEPI en la gestión de participaciones estratégicas. El futuro de la colaboración entre ambas compañías, aunque incierto, se centra ahora en un enfoque más gradual y estratégico.
La cifra habla por sí sola: Indra ha perdido una inversión potencial de cientos de millones de euros. La decisión de EM&E, más allá del impacto económico, plantea interrogantes sobre la estrategia de consolidación en el sector tecnológico español.
La prioridad ahora es asegurar el crecimiento de Indra en el sector de la defensa, un mercado con un potencial de expansión significativo. Y eso, a veces, exige tomar decisiones difíciles.
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