El ciclo rápido de la lavadora: ¿ahorro o desperdicio? expertos lo denuncian

¿Acelerar el lavado para ahorrar tiempo y energía? Muchos lo hacen, pero ¿a qué costo? La práctica común de usar el ciclo rápido en la lavadora podría estar comprometiendo la limpieza de la ropa y, a largo plazo, su estado.

Para una limpieza efectiva, el ciclo normal sigue siendo la mejor opción

Para una limpieza efectiva, el ciclo normal sigue siendo la mejor opción

Mary Gagliardi, experta en limpieza, advierte que la percepción de que todos los programas de lavadora ofrecen el mismo resultado es errónea. La clave no solo reside en la duración, sino en la forma en que la lavadora trabaja durante cada fase del proceso.

El lavado efectivo es una combinación precisa: el detergente, la temperatura del agua y la acción mecánica del tambor. Reducir tiempo y temperatura, como ocurre en los ciclos rápidos, exige un ajuste en la eficiencia de estos elementos. Los ciclos normales, que suelen durar alrededor de una hora, permiten una penetración más profunda del detergente y una eliminación más completa de los residuos.

Los programas rápidos, que oscilan entre 15 y 40 minutos, limitan la agitación, reducen los enjuagues y acortan el centrifugado. Si bien pueden ser adecuados para prendas poco usadas o cargas pequeñas, no son ideales para toallas, ropa de cama o prendas con sudor. El resultado: olor residual o restos de detergente.

“Ese programa debería estar prohibido, solo sirve para desperdiciar agua”, afirma al 100% los técnicos de lavadoras. El tiempo mínimo recomendado para una limpieza eficaz en cargas habituales rondaría los 50 minutos o más.

Lee Seung-hoon, técnico experto en electrodomésticos de Samsung y LG, señala una tendencia preocupante: “Hoy en día la gente rica ya no quiere este tipo de lavadoras”. Esta afirmación, aunque contundente, refleja una realidad: la búsqueda de la eficiencia energética no puede comprometer la calidad de la limpieza.

El verdadero ahorro no reside en los 20 minutos que se logran con un ciclo rápido, sino en evitar lavados dobles por malos olores o el deterioro prematuro de las prendas. Un ciclo más largo, aunque parezca contradictorio, a la larga, protege tus inversiones textiles.