El blu-ray se desvanece: ¿el fin de una era?
Sony pone fin a la producción de reproductores Blu-ray. Un golpe certero que confirma el declive de un formato que dominó la alta definición durante años. ¿Qué queda del disco óptico que prometía una experiencia audiovisual superior?

El streaming devora el formato físico
La noticia, que no sorprende a nadie que esté atento al mercado, se suma a la retirada previa de marcas como Regza. El Blu-ray, antaño símbolo de calidad y fidelidad, se enfrenta a un futuro incierto. ¿Pero por qué?
El auge de plataformas de streaming como Netflix, Amazon Prime Video o Disney+ ha transformado radicalmente la forma en que consumimos contenido. La comodidad de acceder a miles de películas y series bajo demanda ha reducido la necesidad de poseer copias físicas. La cifra habla por sí sola: el mercado de streaming ha superado con creces el de las ventas de discos físicos en los últimos años.
La desaparición de los reproductores Blu-ray, y ahora también de los discos, no es un fenómeno repentino. Los fabricantes han ido reduciendo su producción gradualmente. En tiendas especializadas, los últimos modelos se venderán hasta agotar existencias, sin reposiciones previstas.
El problema no reside tanto en la durabilidad del formato. Un disco Blu-ray bien conservado puede durar entre 30 y 50 años. El verdadero cuello de botella es la disponibilidad de los dispositivos para reproducirlo. Cada vez es más difícil encontrar lectores, incluso para ordenadores. Los fabricantes de lectores externos han anunciado su interrupción, acentuando la situación.
Uno de los factores que impulsó la popularidad del Blu-ray fue Japón, donde una cultura de colección y archivo de contenidos impulsó la demanda de reproductores. El 90% de la demanda mundial provenía de este país. En el resto del mundo, el acceso a reposiciones televisivas y el contenido digital hicieron que esta necesidad no se desarrollara con la misma intensidad.
El soporte técnico seguirá disponible durante un tiempo, pero el futuro del Blu-ray está definido. Más que una desaparición abrupta, se trata del cierre de un ciclo. Un ciclo que, paradójicamente, nos recuerda que la Tecnología avanza a un ritmo implacable, dejando atrás formatos que alguna vez fueron imprescindibles. La comodidad y la accesibilidad, al final, siempre ganan.