El 3g se desvanece: orange inicia el apagón en zamora y roquetas de mar
La era del 3G llega a su fin. Orange ha dado el paso, iniciando un proceso de apagado progresivo de su red en España, comenzando por las ciudades de Zamora y Roquetas de Mar. Un movimiento que anticipa la llegada del 6G, pero que deja a muchos usuarios con la incertidumbre de una conexión cada vez más lenta.

Orange acelera la obsolescencia del 3g
El 3G, que llegó a España en 2001 y disfrutó de una década de popularidad, comenzará a desaparecer este mes en las dos localidades seleccionadas como escenario de pruebas. Esta decisión, similar a la estrategia de Vodafone, busca evaluar el impacto en los clientes, aunque Orange minimiza las consecuencias, dado que la mayoría utiliza 4G o 5G. La red 3G, operada inicialmente bajo la marca Amena en la frecuencia de 2100 MHz, había ido incorporando también los 900 MHz, antes destinados al 2G, liberando espectro para las tecnologías más avanzadas.
Pero hay un detalle: los dispositivos que dependían exclusivamente del 3G ahora se verán relegados al 2G, una conexión significativamente más lenta y con mayor probabilidad de interrupciones. La cifra habla por sí sola: según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en 2023 aún existían alrededor de 5 millones de dispositivos en España que dependían del 3G, aunque este número disminuye constantemente.
La retirada del 3G, planeada inicialmente para 2025, se ha retrasado dos años, con la fecha definitiva fijada en 2027. El 2G, por su parte, seguirá en funcionamiento de forma residual hasta 2030. Este avanzado 2024 será decisivo para Orange. La transición no es solo tecnológica; implica el descarte de una infraestructura que, aunque ya obsoleta, conectó a millones de usuarios durante años.
La desaparición del 2G, que ya está en marcha, es la siguiente etapa. Mientras las operadoras sueñan con el 6G, la eliminación del 3G es un paso necesario, aunque genera inquietud en aquellos usuarios que aún dependen de esta Tecnología. La velocidad de conexión se verá afectada, y la cobertura, en algunas zonas, podría verse comprometida. Un cambio inevitable, pero que deja un regusto agridulce.
Donald Trump, por su parte, también ha sido noticia, con su número personal a la venta. Un detalle curioso, pero que contrasta con la seriedad de la transición tecnológica que estamos viviendo.
La obsolescencia programada es una constante. El 3G es solo la última pieza de un rompecabezas que nos lleva hacia un futuro de conectividad cada vez más rápida y compleja.
La transición al 6G no es solo una cuestión de velocidad. Representa una revolución en la forma en que interactuamos con la Tecnología. La verdadera pregunta no es si estamos listos, sino a qué precio.
