Digi se retira de la lucha por el trono: la guerra en ucrania apaga sus ambiciones bursátiles

La operadora rumana DIGI, que se ha plantado como un serio competidor de Movistar, Orange y Vodafone en España, ha pospuesto indefinidamente su salida a bolsa. Un giro radical, impulsado por la incertidumbre geopolítica generada por la guerra en Ucrania, y que pone de manifiesto la fragilidad de los mercados en este contexto.

El conflicto en ucrania, el nuevo obstáculo de digi

Con más de 10,8 millones de usuarios, DIGI ha logrado un crecimiento del 20% en ingresos y un 13% en la cuota de mercado en fibra y un 12% en móviles desde 2023. Un despliegue significativo, con 13,7 millones de hogares con fibra Smart hasta 2025, un objetivo de 21 millones para 2030. Pero la compañía, lejos de celebrar estos números, se enfrenta a una realidad económica sombría.

Marius Varzaru, CEO de DIGI en España, lo dejó claro: “La inestabilidad de los mercados de capitales” es la razón principal de esta decisión. Un mensaje contundente que revela un planeta financiero convulso y poco aficionado a asumir riesgos.

El CEO asegura que la respuesta de los inversores ha sido “muy positiva”, reconociendo el potencial del proyecto, pero la verdad es que la volatilidad actual actúa como un freno a la inversión. Algunas compañías han perdido más de un 15%, y DIGI, con una valoración estimada entre 2.000 y 2.400 millones de euros, no es ajena a este riesgo.

Un desafío de confianza: el “churn” persiste

Un desafío de confianza: el “churn” persiste

A pesar de su crecimiento en número de clientes y liderazgo en portabilidades, DIGI todavía lidia con un problema crítico: su elevada tasa de abandono, conocida como “churn”. El 15,8% de los usuarios la dejan en 12 meses, un 3% más que en 2024. Una cifra que, según Varzaru, podría influir en la decisión de muchos inversores, que buscan operaciones más sólidas y predecibles.

La compañía necesita convencer a los analistas de que, a pesar de este desafío, DIGI es una apuesta fiable, capaz de superar las dudas y generar valor a largo plazo. Su objetivo es dejar de depender de la red alquilada a Telefónica, una dependencia que limita su margen de maniobra y su capacidad de crecimiento. La salida a bolsa, en este sentido, se presenta como una vía crucial para asegurar su futuro en España.

Aunque por ahora se ha pospuesto, DIGI no descarta la posibilidad de una futura colocación, monitorizando “la evolución del contexto global y los mercados de capitales”. Una estrategia cautelosa, pero con determinación para “generar valor”, tal y como afirma el CEO. En el horizonte, se vislumbra la posibilidad de que DAZN siga consolidando su dominio en los derechos de emisión del Mundial 2026, un escenario que podría reconfigurar el panorama de la televisión y el entretenimiento.

La realidad es que, en un entorno marcado por la incertidumbre, DIGI se enfrenta a un desafío enorme. Y la clave para su éxito reside en demostrar que, incluso en medio de la tormenta, puede seguir construyendo su imperio de forma sólida y sostenible. Y eso, por ahora, es una incógnita.