Digi, la operadora que está hundiendo al sector
La guerra de precios en el mercado de las telecomunicaciones español ha alcanzado un punto crítico. DIGI, la compañía rumana que irrumpió con tarifas agresivas de fibra y móvil, está provocando un terremoto que amenaza la sostenibilidad de los operadores locales y regionales, y ha encendido las alarmas en la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC).
¿Cómo ha llegado digi a dominar el mercado?
Con 10,8 millones de clientes, DIGI se ha posicionado como el cuarto operador más grande de España, superando a nombres como Vodafone y Orange. Sus tarifas, que parten de los 12 euros, han seducido a un amplio espectro de usuarios, liderando las portabilidades año tras año. Pero detrás de este éxito aparentemente inmaculado se esconde una estrategia que, según sus competidores, roza la competencia desleal.
La cifra habla por sí sola: desde la llegada de DIGI al mercado, el sector de las telecomunicaciones locales ha entrado en una espiral descendente. Operadores que, a diferencia de Movistar o Vodafone, carecen de la capacidad financiera para responder con tarifas “anti-DIGI” ven cómo su cuota de mercado se evapora a una velocidad alarmante.
Pero hay un detalle que complica aún más la situación: la imposibilidad de replicar el modelo de DIGI. Igualar sus precios significaría sacrificar los márgenes de beneficio, una opción inviable para la mayoría de las compañías. Acutelan, la asociación de pequeños operadores, lo ha calificado como “competencia predatória”: una estrategia para asfixiar a la competencia a cualquier precio, incluso asumiendo pérdidas.

La cnmc investiga prácticas sospechosas
Ante esta situación, Acutelan ha solicitado al regulador de la competencia la apertura de un expediente informativo. Juan Antonio Rodríguez, presidente de la asociación, ha denunciado que DIGI está utilizando precios artificialmente bajos para eliminar a sus competidores, generando un daño irreparable al sector. La denuncia no se limita a las tarifas low cost, sino que apunta a una estrategia global de asfixia.
Los grandes operadores también se ven afectados. Aunque inicialmente criticaron a DIGI por sus precios, pronto se vieron obligados a bajar sus propias tarifas para no perder terreno, en una carrera descendente que beneficia principalmente al operador rumano.
Lo que nadie cuenta es la fragilidad de un modelo de negocio basado en la quema de capital. ¿Cómo puede DIGI sostener estas tarifas tan agresivas a largo plazo? Algunos analistas sugieren que la compañía está sacrificando la calidad del servicio o invirtiendo a la baja en infraestructura para mantener sus precios artificialmente bajos, una práctica que podría tener consecuencias negativas para los consumidores a largo plazo.
Mientras tanto, la justicia ha dado un golpe de efecto a Movistar Plus+, permitiéndole bloquear en vivo cualquier evento deportivo en España. Una medida que, si bien busca proteger los derechos de retransmisión, podría generar aún más tensiones en un mercado ya de por sí convulso.
La pelota está ahora en el tejado de la CNMC. La investigación podría determinar si DIGI está incurriendo en prácticas anticompetitivas y, en caso afirmativo, imponer medidas que eviten la destrucción del tejido empresarial de las telecomunicaciones en España. El futuro del sector, y la capacidad de los operadores locales para sobrevivir, dependen de ello.
