Corea del sur: auge tecnológico y una apuesta arriesgada por dominar la ia

Corea del Sur, esa pequeña nación que en pocas décadas se ha transformado de economía emergente a potencia cultural global, ahora se lanza a una nueva y ambiciosa carrera: la dominación tecnológica. Un salto que podría redefinir su futuro, pero que también desata preocupaciones sobre la distribución de la riqueza y la estabilidad social.

El k-pop y el chip: dos caras de la misma moneda

El k-pop y el chip: dos caras de la misma moneda

Desde el furioso éxito del K-pop, que ha conquistado audiencias en todo el mundo, hasta la omnipresencia de sus gigantes tecnológicos, como Samsung y SK Hynix, Corea del Sur ha construido una imagen moderna y atractiva. Pero detrás de esta fachada de innovación se esconde una estrategia de poder blando, un intento de redefinir su rol en el escenario internacional. Ahora, el gobierno ha decidido apostar fuerte por el sector semiconductor y la inteligencia artificial, con una inversión de 576.000 millones de dólares.

La creadora de “Las Guerreras”, un éxito clamoroso de Netflix, ha descrito este nuevo plan como “El plan”, una iniciativa impulsada por Samsung Electronics y SK Hynix. Un movimiento que, según fuentes de Bloomberg, convierte a Corea del Sur en uno de los principales beneficiarios del auge de la IA, aunque también genera inquietudes sobre la distribución equitativa de sus frutos. La aprobación del presidente Lee Jae Myung, por su parte, ha caído a su punto más bajo desde que asumió el cargo, reflejo de la creciente desconfianza en su gestión económica y la debilidad del won.

La inversión se dirige, en parte, fuera de Seúl, la capital, en busca de nuevos motores de crecimiento. Los héroes nacionales, como los han calificado algunos, se están consolidando como líderes en la producción de inteligencia artificial, con el objetivo de duplicar su capacidad de fabricación de memorias DRAM en los próximos cinco años. Esta ambiciosa meta refuerza su posición en la cadena global de semiconductores e infraestructura de IA.

“Debemos actuar con mayor rapidez que nuestros rivales globales para asegurar el liderazgo en chips, centros de datos de IA e inteligencia artificial física”, declaró el propio presidente Lee Jae Myung en una rueda de prensa. Un mensaje contundente que refleja la urgencia con la que el gobierno se enfrenta a la competencia. La reciente caída de Apple en bolsa, debido a los mayores costes de los chips, subraya la importancia estratégica de este sector.

El gobierno ha puesto en marcha “Tres megaproyectos para un gran avance”, una iniciativa que se traduce en la construcción de dos nuevas plantas de fabricación de chips, con un coste conjunto de 800 mil millones de wones (518.000 millones de dólares). Esta inversión conjunta, impulsada por Samsung y SK Group, ha llevado su capitalización bursátil combinada a superar los 2 billones de dólares. Una cifra que, sin embargo, no disipa las preocupaciones sobre la desigualdad y la necesidad de una distribución más justa de los beneficios.

La magnitud de este gasto tecnológico, que representa el 5% del PIB de Corea del Sur en 2024, subraya la determinación del gobierno de mantener su liderazgo en el sector de la memoria, crucial para la IA, y de garantizar la seguridad nacional. Pero, como señala Bloomberg, la promesa de un futuro brillante no se traduce necesariamente en un futuro equitativo para todos los coreanos. La apuesta por los chips, y la IA, es una declaración de intenciones, una estrategia de poder que podría cambiar el rumbo de esta nación en un abrir y cerrar de ojos. Y es que, en definitiva, Corea del Sur está apostando fuerte por ser la mente que impulse la próxima revolución tecnológica, aunque el precio de esa victoria aún no está claro.