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Netflix: italia dicta que sus subidas de precio son ilegales

Un golpe judicial sin precedentes para Netflix sacude al sector del streaming. Un tribunal de Roma ha fallado que las sucesivas subidas de precio del gigante estadounidense durante los últimos siete años son ilegales, obligando a la compañía a devolver hasta 500 euros a cada usuario Premium y 250 a los Estándar. La decisión, que podría tener ramificaciones en España donde existe una denuncia similar, pone en entredicho el modelo de negocio de las plataformas de suscripción.

La denuncia, presentada por el Movimento Consumatori, acusaba a Netflix de aumentar la cuota mensual hasta en cuatro ocasiones entre 2017 y 2024, con incrementos de hasta ocho euros en la suscripción Premium y cuatro en la Estándar. El juez, en una sentencia contundente, rechazó la justificación de Netflix, alegando que las mejoras en la calidad del servicio o del contenido no justifican subidas de esa magnitud. La cifra habla por sí sola: de 7,99 a 19,99 euros al mes para el plan Premium en poco más de una década.

Netflix, lejos de amilanarse, ya ha anunciado que recurrirá la orden judicial, asegurando que “se toman muy en serio los derechos de los consumidores”. Pero la batalla legal se presenta larga y costosa, especialmente si se extiende a otros mercados europeos. En Alemania, tribunales de Berlín y Colonia han emitido sentencias similares, cuestionando la vaguedad de las excusas de Netflix para justificar sus aumentos.

Lo que nadie cuenta es cómo este caso se inscribe en una tendencia más amplia. Durante la última década, plataformas como Netflix han demolido la competencia, desde videoclubs hasta el mercado físico de DVD y Blu-ray, hasta incluso la emisión de sus series y películas en la TDT, todo tras largos periodos de exclusividad. Una vez consolidada su posición dominante, las subidas de precio y la imposición de publicidad forzada se han convertido en la norma.

Alessandro Mostaccio, presidente de Movimento Consumatori, advierte que si Netflix no baja los precios inmediatamente y no devuelve el dinero a los usuarios, su organización interpondrá una demanda colectiva. La decisión judicial italiana, más allá de la compensación económica, supone un punto de inflexión. Y si bien la batalla aún no ha terminado, Netflix deberá replantearse su estrategia de precios y su relación con los consumidores. El futuro del video, por cierto, podría estar en el pendrive encriptado, como apunta Video StoreAge, una alternativa al DVD y Blu-ray que resurge de entre los escombros del mercado físico.

¿El fin de la era del streaming sin restricciones?

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En España, la espera es tensa. Las denuncias similares a las presentadas en Italia aún no han sido respondidas por los tribunales, pero la sentencia italiana ha encendido la esperanza de los consumidores. No será fácil que Netflix ceda, pero la orden judicial de Roma ha demostrado que el poder de las grandes corporaciones no es ilimitado. Y aunque los 500 euros tardarán en llegar, si es que llegan, la victoria es innegable: Netflix ya no puede dar por sentada la lealtad de sus suscriptores.

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