Disney en la cuerda floja: la ia se desinfla y fortnite no conecta
La apuesta millonaria de Disney por la inteligencia artificial se enfrenta a un revés inesperado. La compañía ha tenido que cerrar Sora, su prometedora herramienta de generación de vídeos, sumándose a las dificultades de su inmersión en el metaverso con Fortnite. ¿Qué significa esto para el futuro del gigante del Entretenimiento?

Sora, el sueño de disney, se desvanece
Disney, que había invertido 1.000 millones de dólares en OpenAI para integrar la IA en sus estudios –Pixar, Marvel, etc.–, ha decidido poner fin al proyecto Sora. La decisión se produce tras controversias y el elevado coste energético asociado a la creación de vídeos con esta tecnología. Sora, inicialmente concebida como una herramienta revolucionaria, fue criticada por generar contenido de baja calidad, conocido como «AI Slop».
El cierre de Sora es un golpe durísimo para Disney, que había vislumbrado en la IA una forma de optimizar la producción audiovisual y crear nuevas experiencias para sus usuarios. La colaboración con OpenAI, firmada hace poco más de un año, representaba una apuesta estratégica por el futuro de la compañía.
Pero los problemas de Disney no terminan ahí. La inversión de 1.500 millones de dólares en un metaverso con Fortnite, impulsada por el entonces CEO Bob Chapek, no ha dado los resultados esperados. Epic Games anunció recientemente el despido de 1.000 empleados y una reducción de 500 millones de dólares en su presupuesto anual, medidas que apuntan a una reestructuración interna.
Tim Sweeney, CEO de Epic Games, atribuyó la situación a la falta de conexión del metaverso de Disney con los jugadores. La idea era crear un universo digital que fusionara los personajes y las historias de Disney con el universo de Fortnite, pero el experimento no logró captar el interés del público.
La gestión de Bob Iger, quien asumió la dirección de Disney en noviembre de 2023, se enfrenta ahora al desafío de reevaluar las inversiones en IA y metaversos. Si bien la tecnología sigue siendo prometedora, los resultados de los últimos proyectos de Disney sugieren que la apuesta debe ser más cautelosa y estratégica. La compañía deberá encontrar un equilibrio entre la innovación y la rentabilidad.
Tras un desembolso total de 2.500 millones de dólares en dos proyectos fallidos, Disney parece replantearse su estrategia de inversión en tecnologías emergentes. La compañía debe demostrar que sabe gestionar el riesgo y que puede convertir la innovación en resultados tangibles. La reestructuración de Epic Games, con sus 1.000 despidos, no es precisamente un presagio optimista.
La cifra habla por sí sola: 1.000 empleos perdidos en Epic Games. Un recordatorio de que la tecnología, por sí sola, no garantiza el éxito de un proyecto. La apuesta por la IA, si no se gestiona con cuidado, puede resultar un agujero negro financiero.
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