economia

Vega, una niña con visión del 5%, vislumbró un futuro con bemyvega

La tecnología no solo revoluciona industrias, a veces redefine la vida de un niño. Antonio Sánchez Káiser, catedrático de Mecánica de Fluidos, se propuso un reto: devolverle a su hija Vega la capacidad de experimentar el mundo como los demás.

Un padre, un científico y un sueño compartido

Un padre, un científico y un sueño compartido

Vega nació con una agudeza visual del 5%, un obstáculo que amenazaba con aislarla de la realidad. El miedo, una emoción poderosa, podía paralizar. Pero el profesor Káiser, inspirado por la filosofía de Viktor Frankl sobre el propósito vital, encontró en la ingeniería la herramienta para transformar esa limitación. Así nació BemyVega, una startup que combina hardware y software para hacer accesible la información visual.

La solución, que ha requerido una inversión de entre cuatro y cinco millones de euros, integra cámaras inteligentes y un software adaptable a ordenadores, tablets y móviles. BemyVega no solo aborda problemas de visión, sino también de audición, dislexia y daltonismo, ofreciendo un sistema de personalización que permite a cada usuario ajustar el contraste, hacer zoom, iluminar áreas específicas e incluso bloquear el parpadeo para personas con epilepsia.

El impacto es palpable. El sistema permitió a Vega participar activamente en la vida escolar, antes relegada a observar desde la distancia. “Cuando Vega salía al patio durante el recreo, siempre estaba sola porque no veía a sus compañeros”, recuerda el padre. La solución no solo facilitó su integración social, sino que también le permitió acceder al mismo contenido que sus compañeros: presentaciones, vídeos, pizarras.

La empresa ha facturado 600.000 euros entre enero y febrero, tras haber trabajado con más de 100 clientes, incluyendo instituciones como Anaya, Cajamar y las universidades de Valencia y Murcia. La adquisición de BemyVega por Grupo Inforges en noviembre de 2025 no ha detenido el impulso. El plan es expandir la tecnología a otros colectivos y sectores, desde ayuntamientos y colegios hasta el sector privado. La Fundación ONCE ya ha firmado un acuerdo para implementar BemyVega en universidades.

“Ser diferente es un estigma”, afirma Sánchez Káiser. “El deseo de las personas con discapacidad es ser uno más, conectar con la realidad sin llamar la atención”. La tecnología de BemyVega no elimina las barreras, pero las reduce hasta hacerlas casi invisibles. Más allá de la innovación tecnológica, la historia de BemyVega es un recordatorio del poder transformador del propósito y el amor paternal.

La cifra habla por sí sola: 600.000 euros en solo dos meses de facturación. Un claro indicativo de que la tecnología, cuando se centra en las necesidades humanas, puede generar un impacto social y económico significativo.

BemyVega no solo ofrece una solución tecnológica, ofrece una oportunidad: la oportunidad de que cada persona, independientemente de sus limitaciones, pueda participar plenamente en la sociedad.

n