La seguridad social digitaliza las prestaciones: miles de afectados en riesgo de perder la comunicación
Miles de trabajadores, ya sean en baja médica o esperando una incapacidad permanente, se enfrentan a un cambio radical en la forma de recibir las notificaciones de la Seguridad Social. El organismo ha anunciado una transición completa a la comunicación electrónica, un paso que, si bien busca modernizar la administración, genera serias dudas sobre la accesibilidad y la correcta recepción de información vital para estos colectivos.
Un cambio que no es novedad, pero con consecuencias reales
La digitalización, impulsada por la pandemia y la necesidad de reducir la presión presencial, ya se había implementado en áreas como la recepción de partes médicos. Sin embargo, ahora la Seguridad Social avanza en la sustitución definitiva de las cartas certificadas por plataformas electrónicas, un procedimiento que afecta directamente a los beneficiarios actuales, incluyendo a aquellos que se encuentran en situación de enfermedad o lesión.
Ignorar estas comunicaciones podría tener graves consecuencias, como la pérdida de plazos cruciales para la tramitación de expedientes. La Dirección Electrónica Habilitada Única (DEHú), plataforma centralizada para la gestión de notificaciones, se erige como el pilar de esta transformación. Pero la realidad es que muchos trabajadores, especialmente los mayores o aquellos con menor familiaridad con las nuevas tecnologías, se ven desfavorecidos por esta medida.
La preocupación reside en la dificultad que puedan tener para acceder a las notificaciones electrónicas, ya sea por falta de acceso a dispositivos digitales, carencia de habilidades informáticas o incluso por la ausencia de una conexión a Internet estable. Esta brecha digital amenaza con dejar a una parte significativa de la población en la sombra, privada de información fundamental sobre sus prestaciones y derechos.

Más allá de la eficiencia: la necesidad de garantizar el acceso
Si bien la Seguridad Social argumenta que este cambio optimizará los procesos, reducirá costes y mejorará la gestión general, el riesgo de exclusión digital es innegable. El organismo debe garantizar, de manera urgente, medidas de apoyo y asistencia para aquellos que no se sienten cómodos o no tienen las herramientas necesarias para gestionar estas comunicaciones electrónicas.
La transición se ha iniciado con fuerza, pero la pregunta clave es: ¿está la Administración socialmente preparada para afrontar las consecuencias de esta digitalización forzosa? La respuesta, por ahora, es incierta. La velocidad con la que se implementa esta medida deja entrever una falta de previsión y un descuido hacia los colectivos más vulnerables.
El caso de los partes médicos, que ya se han digitalizado, es un claro precedente. Ahora, la Seguridad Social extiende este cambio a las resoluciones, requerimientos y cualquier tipo de actuación administrativa relacionada con las prestaciones y la incapacidad. Es imperativo que se establezcan mecanismos de apoyo y asistencia para asegurar que ningún trabajador se quede atrás en este proceso de modernización.
