La justicia europea desata el caos en las pensiones: hombres y brecha de género en conflicto

Hace poco más de un año, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) desató una tormenta en el sistema de pensiones español, cuestionando los requisitos adicionales que se exigían a los hombres para acceder al complemento destinado a reducir la brecha de género. La sentencia de mayo de 2025 no fue un mero revés, sino el detonante de una avalancha estadística que ha redefinido el panorama de las pensiones.

Un cambio radical: hombres beneficiarios superan a las mujeres

Un cambio radical: hombres beneficiarios superan a las mujeres

Tras doce meses de la sentencia, la situación es ahora irrefutable: el número de hombres que reciben este complemento ha explotado, superando en casi un 58% a las mujeres. Un dato que, a priori, parece paradójico, considerando que el complemento nació precisamente para compensar la desventaja que sufren estas últimas en sus carreras profesionales tras la maternidad. La lógica, al menos en el papel, apuntaba a un equilibrio que, por el momento, no se vislumbra.

Lo más inquietante reside en la notable desconexión entre la normativa y la realidad. El Gobierno, a pesar de las exigencias europeas, aún no ha movido ficha para implementar una reforma integral que ajuste el complemento a la nueva doctrina judicial. La burocracia, como suele ocurrir, se erige como un muro infranqueable, dejando a miles de pensionistas en un limbo legal.

La historia de esta prestación es un laberinto de conflictos judiciales. Su primera versión, impulsada por el Gobierno de PP en 2016, excluía automáticamente a los hombres. El TJUE, en 2019, consideró esa exclusión una discriminación por razón de sexo. La respuesta fue un nuevo complemento en 2021, con la promesa de igualdad, pero con requisitos que, al final, volvieron a poner en tela de juicio la equidad del sistema. Ahora, más de 500.000 pensionistas - 290.000 hombres y 213.000 mujeres – se benefician de una ayuda que, paradójicamente, ha ganado una relevancia desmesurada.

La transformación es asombrosa. En mayo de 2025, apenas 115.000 hombres cobraban el complemento. Un año después, esa cifra se ha disparado hasta superar los 400.000, un incremento del 250%. Esto significa que más de un cuarto de los perceptores de esta ayuda ahora son hombres, una tendencia que contrasta fuertemente con la diferencia de pensiones medias entre hombres y mujeres, que asciende a alrededor de 530 euros mensuales. El complemento, con una media de 76,89 euros al mes, se ha convertido en una herramienta crucial para muchos jubilados masculinos.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones intentó presentar una reforma a los agentes sociales a finales de 2025, proponiendo exigir un perjuicio efectivo en la carrera profesional tanto a hombres como a mujeres. Sin embargo, esta iniciativa encontró resistencia sindical, temiendo que pudiera reducir el acceso del complemento a las madres que ya lo reciben sin necesidad de demostrar un impacto laboral. La reforma, por ahora, permanece estancada.

La solución que se vislumbra es la modificación del artículo 60 de la Ley General de la SeguridadSocial, estableciendo requisitos idénticos para ambos sexos. El borrador actual propone que cualquier pensionista - hombre o mujer - pueda solicitar el complemento si acredita que el nacimiento o adopción de hijos afectó negativamente a su trayectoria profesional. Pero, a pesar de la claridad de la norma propuesta, la implementación se retrasa, dejando a miles de jubilados en una situación de incertidumbre.

La consecuencia final es que, lejos de ser una solución, el complemento se ha convertido en un síntoma de la fragilidad del sistema. La sentencia europea no ha supuesto un simple ajuste, sino un punto de inflexión que revela la necesidad de una reforma profunda y urgente. El sistema, a día de hoy, necesita un cambio de paradigma, no una simple corrección.