La inteligencia artificial no va a arrasar con empleos de golpe, según expertos
La hipótesis de que la inteligencia artificial (IA) va a despedir a millones de trabajadores de un golpe es cuestionable según los expertos. Estudios recientes indican riesgos serios para ciertos perfiles laborales y transformaciones graduales en otros sectores.

La automatización afecta de manera desigual al empleo
La automatización ya está cambiando la estructura del empleo, pero lo hace de forma desigual y con diferencias geográficas y sectoriales muy marcadas. Varios análisis coinciden en que el cambio resulta especialmente intenso en ocupaciones de cuello blanco y tareas rutinarias.
Según la investigadora de OpenAI, Tyna Eloundou, y otros expertos, el 80% de la fuerza laboral estadounidense podría ver afectado al menos un 10% de sus tareas, y un 19% tendría la mitad de su actividad diaria expuesta. Las profesiones que dependen del lenguaje, el análisis de datos o la lógica estructurada concentran el grueso del impacto, como la redacción, funciones administrativas o asistencia por texto.
No obstante, la evidencia reciente revela un desfase entre percepción y realidad. Según una encuesta del sociólogo Eric Dahlin, solo un 14% de los estadounidenses declaró haber perdido su empleo por la automatización, pero quienes no fueron afectados situaban esa cifra entre el 29% y el 47%. En paralelo, cerca de 55.000 despidos fueron atribuidos a la IA en 2025, según Challenger, Gray & Christmas, sobre un total de 1,17 millones de recortes.
La sobrecontratación pandémica y el ajuste posterior explican buena parte de esos despidos, y la referencia a la IA actúa en ocasiones como argumento empresarial. Sin embargo, la expansión de sistemas de IA también genera demanda de perfiles técnicos nuevos, como especialistas en despliegue de modelos, responsables de integración y profesionales de supervisión.
Investigaciones que conectan programas académicos y trayectorias laborales muestran que quienes cuentan con competencias asociadas a la IA obtienen mejores salarios y encuentran empleo con mayor rapidez. En definitiva, el equilibrio entre destrucción y creación de puestos dependerá de la velocidad de adopción, las estrategias organizativas y la capacidad de las políticas públicas para acompañar a los trabajadores en esa transición.