Guerra en oriente medio paraliza el comercio: navieras interrumpen rutas en el golfo pérsico
La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Israel y Medio Oriente ha provocado un frenazo en el transporte marítimo. Las principales compañías navieras del mundo han suspendido temporalmente reservas y evaden zonas de riesgo, generando incertidumbre en las cadenas de suministro globales.

El golfo pérsico, un nudo crítico en la logística mundial, se ve amenazado
Maersk, la segunda naviera más grande, ha sido la primera en tomar medidas drásticas, deteniendo la aceptación de reservas con destino o procedencia de varios países del Golfo, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Omán, Iraq y Arabia Saudita. La suspensión, de efecto inmediato, afecta también a la carga refrigerada, peligrosa o especial. Esta decisión se suma a las medidas adoptadas por otras grandes compañías como MSC, CMA CGM y Cosco.
MSC, líder del sector, ha suspendido todas las reservas a Oriente Medio hasta nuevo aviso, comprometiéndose a colaborar con las autoridades para garantizar la seguridad. CMA CGM ha congelado la aceptación de carga peligrosa en una amplia zona que abarca desde Irak hasta Egipto, además de imponer un recargo de 2.000 dólares por contenedor de 20 pies.
Cosco, la mayor naviera china, ha instruido a sus buques que han operado en el Golfo para dirigirse a aguas seguras, priorizando la navegación y la protección de la tripulación. Hapag-Lloyd y Ocean Network Express han tomado medidas similares, desviando rutas y aplicando recargos por riesgo de guerra, estimándose que los plazos de entrega se extenderán considerablemente.
La situación impacta directamente a fabricantes estadounidenses y europeos que dependen del transporte marítimo a través del Golfo Pérsico. El conflicto amenaza con generar retrasos significativos en la entrega de componentes y productos terminados, afectando a una amplia gama de sectores, desde la automoción hasta la electrónica.
La incertidumbre se extiende a los buques en tránsito, que se están desviando hacia puertos cercanos o fondeaderos protegidos. La falta de alternativas de descarga agrava aún más la situación. Se estima que el 20% del comercio mundial depende del transporte marítimo a través del Golfo Pérsico.
La decisión de estas navieras refleja una apuesta por la seguridad sobre la rentabilidad inmediata. La guerra, en su dimensión más disuasoria, obliga a replantearse las rutas comerciales y a asumir costes adicionales. La pregunta ya no es si habrá interrupciones, sino cuánto durarán y cuáles serán sus consecuencias a largo plazo.
El sector logístico se enfrenta a un desafío sin precedentes, donde la estabilidad geopolítica se ha convertido en un factor determinante para la Economía global. La tensión en el Golfo Pérsico no solo afecta al comercio, sino a la seguridad energética de una parte importante del mundo.
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