Dorsey prescinde del 40% de block: la ia y una gestión fallida golpean la fintech

Jack Dorsey, el visionario de Twitter y fundador de Square (ahora Block), ha desatado una nueva crisis en su empresa al anunciar un recorte de plantilla que afecta a un 40% de sus 12.000 empleados. La decisión, justificada por la adopción de la inteligencia artificial, pone de manifiesto las dificultades que enfrenta la fintech para consolidar su modelo de negocio, después de un desplome bursátil que ha borrado más de 75.000 millones de dólares de su valor.

La huida de un visionario: la ia como excusa y la gestión, el verdadero problema

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El ejecutivo de Block argumenta que las herramientas de IA, junto con equipos más pequeños y estructuras más ágiles, permitirán una nueva forma de trabajar. Sin embargo, esta explicación choca con las advertencias de analistas y la propia trayectoria de la compañía.

La caída en bolsa de Block, que alcanzó los 150.000 millones de dólares en 2021, refleja una realidad: la rentabilidad se estanca. La empresa, que triplicó su plantilla entre 2019 y 2022, ahora busca una eficiencia que, según Dorsey, ya existe, pero que no se ha traducido en resultados sostenibles. La expansión a nuevos mercados como el crédito, la banca y el 'compra ahora, paga después' ha generado un aumento en los costes regulatorios y un mayor riesgo, sin compensar con una rentabilidad acorde a las expectativas.

El propio Dorsey admite que la empresa no se enfrentaba a una ineficiencia generalizada, sino a errores de gestión. La apuesta por dos estructuras empresariales separadas, Square y Cash App, en lugar de una sola, se señala como un error costoso. La comparación con PayPal, que recientemente ha cambiado de CEO para reestructurarse, ilustra la fragilidad de un sector en constante transformación. Stripe, por su parte, ha emergido como el líder indiscutible en pagos, alcanzando una valoración récord de 159.000 millones de dólares.

La apuesta de Dorsey por el Bitcoin y la descentralización, que lo catapultó a la fama, contrastaba con una gestión interna polémica, especialmente en Twitter. Tras su salida como CEO de la red social, la adquisición por parte de Elon Musk transformó la plataforma en X y aceleró el desarrollo de xAI, una empresa de inteligencia artificial que ahora se fusiona con SpaceX. Ahora, la búsqueda de un nuevo rumbo en Block se presenta como un reto mayúsculo, una prueba de fuego para un emprendedor que ha sabido generar controversia y fascinación a partes iguales.

El cambio de rumbo de Block es más que un ajuste de plantilla: es la materialización de las sombras que planean sobre la promesa de la inteligencia artificial. El sector financiero, con su alta complejidad y regulación, se enfrenta a una redefinición profunda. La pregunta ya no es si la IA transformará el trabajo, sino cómo lo hará —y a qué costo.

La empresa busca alcanzar más de 2 millones de dólares de beneficio bruto por empleado, un salto cualitativo que, de confirmarse, demostraría la capacidad de Block para reinventarse frente a un mercado cada vez más competitivo y exigente.