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Colisión planetaria ancestral: el nacimiento de la luna revelado

La NASA desvela imágenes inéditas de una colisión planetaria en la estrella Gaia20ehk, un evento que podría explicar el origen de la Luna y, por ende, la vida en la Tierra. El hallazgo, fruto de años de meticuloso análisis, ofrece una ventana al pasado remoto de nuestro sistema solar.

Un eco del pasado: gaia20ehk reproduce la formación lunar

Un eco del pasado: gaia20ehk reproduce la formación lunar

Investigadores de la Universidad de Washington han capturado en tiempo real una colisión entre dos planetas en la estrella Gaia20ehk, situada a miles de años luz de distancia. El estudio, iniciado en 2016, rastreaba fluctuaciones anómalas en el brillo de la estrella. Para 2021, estas fluctuaciones revelaron un comportamiento caótico, lo que permitió calcular un aumento drástico en la señal infrarroja. Los datos, publicados en The Astrophysical Journal Letters, indican que el impacto fue tan violento que escombros masivos se dispersaron a una temperatura de 900 K (627 °C).

La magnitud de la explosión bloqueó la visión de la estrella, confirmando el choque entre los dos cuerpos celestes. El renderizado publicado por los expertos recrea visualmente este cataclismo. El impacto ocurrió a una distancia orbital similar a la que mantiene la Tierra del Sol – una unidad astronómica.

Este evento guarda una asombrosa similitud con la formación de la Luna. Hace 4.500 millones de años, un planeta proto-Tierra llamado Theia chocó con nuestro planeta, dando origen al satélite natural que conocemos. La energía liberada en Gaia20ehk es comparable a la que impulsó esa colisión primordial.

El astrónomo Anastasios Tzanidakis, líder del equipo, señala que este es solo el comienzo. El próximo Observatorio Vera C. Rubin, con su capacidad de detectar hasta 100 colisiones similares para 2036, promete revolucionar nuestra comprensión de la formación planetaria. La cifra habla por sí sola: la próxima década podría albergar un festín de datos sobre estos eventos cósmicos.

El descubrimiento no solo arroja luz sobre el origen de la Luna, sino que también ofrece una perspectiva sobre la frecuencia con la que estos eventos ocurren en el universo. La existencia de estos